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La Coctelera

VIAJE II

28 feb 09

QUEBRADA DE HUMAHUACA

- I -

Por el lozano lomo gris de la carretera,

imprimen ilógica geometría las ruedas del vehículo que asciende… Ávidos por encontrarlas, nuestra mirada hambrienta de distancias y tiempos, cruza el letargo avizorando señales dispares que marcan el rumbo: pequeños estallidos de pátinas arrinconadas.

Compañeros venturosos del proverbial adagio, vos y yo... remontamos el sinuoso camino hipnotizados de pigmentos. ¡ Somos encantadores devenidos en encantados! Ellas... indolentes y sin prisa aparecen tendidas como sábanas vacías ampliándose al abrigo de nuestros sentidos...

rellenándonos los ojos, mi piel , tus manos, mi boca ,tu cabello.

Lo que somos y lo que llevaremos impreso, eternamente...

Nayra.Agentina,Otoño del MMVIII






Fotografías de N- B

Copyright © 2000-2009,por Daniela Floridia . Reservados todos los derechos de autor

6 comentarios

6 comentarios

  1. 1 mar 2009 | 07:21 AM # argivo dice:

    He perdido las huella..
    mis pies desviados del camino,
    peregrinan entre
    sombras y espinos.

    UN abrazo estrecho. Argivo

  2. 1 mar 2009 | 01:52 PM # la-bruja-del-ojuelo dice:

    Impregna tanto el terreno,
    cada beta colorida,
    cada rayo que se filtra y le da vida,
    cada nube en la mente blanca.
    en el azul perenne,
    en el alegre cielo de tu risa;
    inpregna tanto que me tiene
    preso de su metamorfosis
    y todo mi cuerpo se extremece
    al ver que a tu recuerdo viene
    y une como puente la quebrada
    y la selva; y mi vientre se remueve
    como mariposa,
    como pigmentos en tu tierra
    y en mi casa,
    porque veo que se hace eterno
    y crece, y crece
    ese sentimiento que como aurora
    te adormece,
    pero nace y nace con más fuerza
    cada mañana, en la tierra,
    y las entrañas
    de quien siente y vive, y sueña
    con volverla, con sentirla
    y recorrerla.
    Magestuosa tierra de tu piel,
    del sentimiento y del querer,
    que yo sueño dormido y despierto
    quisiera volver a ver.

    Así pasee por Humahuaca,
    por su quebrada y por ...
    el lozano lomo de tu piel.

  3. 1 mar 2009 | 02:47 PM # a-la-intemperie dice:

    Volverás a hallarlo, si fuese verídica la pérdida del camino tesoro.Aveces lo que llamamos desvío,no es más que ampliar la maravillosa sensación de conocer nuevos "parajes".
    Un gran abrazo Augusto

  4. 1 mar 2009 | 02:52 PM # a-la-intemperie dice:

    Impregna tanto el terreno! ¡Sí que lo hace, cariño! mimetiza hasta las miradas y entonces en el mismo andar se pierden tantas maravillas camuflándose una entre otras y los momentos compartidos.
    Y es aveces como al correr los meses queda la pulpa de lo vivido ,no solo atrapado en imágenes sino en la misma piel de los recuerdos.

    Es mirar las fotos tomadas y volver a revivir tanta belleza natural y sosiego personal.

    Un abrazo Alberto Villén

  5. 3 mar 2009 | 07:18 PM # MWagner dice:

    No te rías de un colla
    Fortunato Ramos

    No te rías de un colla que bajó del cerro,
    que dejó sus cabras, sus ovejas tiernas, sus habales yertos;
    no te rías de un colla, si lo ves callado,
    si lo ves zopenco, si lo ves dormido.

    No te rías de un colla, si al cruzar la calle
    lo ves correteando igual que una llama, igual que un guanaco,
    asustao el runa como asno bien chúcaro,
    poncho con sombrero, debajo del brazo.

    No sobres al colla, si un día de sol
    lo ves abrigado con ropa de lana, transpirando entero;
    ten presente, amigo, que él vino del cerro, donde hay mucho frío,
    donde el viento helado rajeteó sus manos y partió su callo.

    No te rías de un colla, si lo ves comiendo
    su mote cocido, su carne de avío,
    allá, en una plaza, sobre una vereda, o cerca del río;
    menos si lo ves coquiando por su Pachamama.

    Él bajó del cerro a vender sus cueros,
    a vender su lana, a comprar azúcar, a llevar su harina;
    y es tan precavido, que trajo su plata,
    y hasta su comida, y no te pide nada.

    No te rías de un colla que está en la frontera
    pa'l lao de La Quiaca o allá en las alturas del Abra del Zenta;
    ten presente, amigo, que él será el primero en parar las patas
    cuando alguien se atreva a violar la Patria.

    No te burles de un colla, que si vas pa'l cerro,
    te abrirá las puertas de su triste casa,
    tomarás su chicha, te dará su poncho, y junto a sus guaguas,
    comerás un tulpo y a cambio de nada.

    No te rías de un colla que busca el silencio,
    que en medio de lajas cultiva sus habas
    y allá, en las alturas, en donde no hay nada,
    ¡así sobrevive con su Pachamama!

  6. 8 mar 2009 | 07:27 PM # a-la-intemperie dice:

    Marisa: dos agradables sorpresas en éste comentario .La 1ª que éste mismo poema nos fue recitado en el viaje a la Quebrada de Humahuaca como regalo final por un adolescente jujeño: Ramiro. Éste estaba parado en el ingreso del lugar con otros pares ofreciéndose como guía por el lugar. Creo que la adopción fue más ,por estar en contacto con un fruto de ésa tierra que por la guiada en si. Pero sí fue interesante adentrarnos en sus costumbres y compartir la comida servida en chala.
    la 2ª sorpresa fue dirigirme a tú blog y encontrarme no sólo con una historia conmovedora de vida sino además un ejemplo del poder de las letras y la poesía.
    Gracias y espero tenerte seguido por aqui.

    Un gran beso de otra loca sin montes.

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