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La Coctelera

A LA INTEMPERIE

A la intemperie sin partidas,recibiendo una sucesión de interminables llegadas. Intemperie yo misma a corazón abierto, palabras tejidas con hilos de seda a cielo descubierto.

19 Febrero 2009

ÁNGELES MASTRETTA Y MUJERES DE OJOS GRANDES

Angeles Mastreta,escritora mexicana escribe principalmente cuentos cortos o novelas donde el papel principal lo lleva la mujer. Mujeres de todas las clases sociales y de todas las edades.Narra al estilo de grandes escritoras latinoamericanas :Isabel Allende, Gioconda Belli...

"Mujeres de ojos grandes" libro escrito por Mastretta, relata la vida de una serie de mujeres educadas para el matrimonio y sus servidumbres tradicionales. Su vida se reduce a la familia, al marco estricto de dicha institución. Sin embargo, la anécdota misma de tales vidas no resulta dramática, sino que revela personalidades femeninas particularmente vigorosas, que a menudo eclipsan a los hombres y las muestran con un alma no tan servicial como el resto cree...Un libro de cuentos cortos divertido, ameno y con coincidencias de la vida misma.


*DESVARÍOS

Entre nosotros crece la ropa en las mañanas
se atraviesan mil veces los oficios
nos mueven los deberes
el futuro
las cosas.

Por si no fuera mucho alguien propone la medida
para que no te vayas
¿dicen?
es necesario el regateo.
Pero tus manos son mi tiempo
y no quiero jugar a detener la boca y los abrazos.
Te irás más tarde
¿dicen?
si encuentro la mesura
pero deseo tu cuerpo y este día
este preciso cielo
la película de hoy
la cama próxima
tu sudor y tu piel ahora en la tarde.

No voy a retener mis frases ni mi aliento
no me quiero tragar ni un poco de silencio
ni uno solo de los consentimientos.

¿Por qué la luz a medias?
¿Para que no te vayas cuando te irás?
Nunca se mete el sol antes de tiempo
y se pone lo mismo en días nublados.
Yo quiero tu cobija hasta que quieras
te doy mientras
mis ansias, mis costumbres,
mis ruidos, mi placer, mi desmesura,
así no sentiré cuando te marches.



MUJERES DE OJOS GRANDES


I

*Había una luna a medias la noche que desquició para siempre los ordenados sentimientos de la tía
Inés Aguirre. Una luna intrigosa y ardiente que se reía de ella. Y era más negro el cielo que la rodeaba que adivinar por qué no pensó Inés en escaparse de aquel embrujo.Quizás aunque la luna no hubiera estado ahí, aunque el cielo hubiera fingido transparencia, todo habría sido igual. Pero la tía Inés culpaba a la luna para no sentirse la única causante de su desgracia. Sólo bajo esa luna pudo empezarle a ella la pena que le tenía tomado el cuerpo. Una desdicha que, como casi siempre pasa, se le metió fingiendo ser el origen mismo de la dicha.
Porque la noche aquella, bajo la luna, el hombre le dio un beso en la nuca como quien bebe un trago de agua, y fue una noche tan lejos de la pena que nadie hubiera podido imaginarla como el inicio de la más mínima desgracia. Apenas había llegado la luz eléctrica y las casas bajo el cerro parecían estrellas. En alguien tuvo que vengar esa luna el dolor que le dieron las casas encendidas, las calles bajo el cobijo de aquella luz comprada y mentirosa, la ingratitud de toda una ciudad anocheciendo tranquila, sin buscar el auxilio de su fulgor.

De algo tenía que servir ella, alguien tendría que recordar su luz despidiendo la tarde, y ese alguien fue Inés Aguirre: la luna la empujó hasta el fondo de unos brazos que la cercarían para siempre aunque fueran a irse temprano.
Al día siguiente, la tía Inés no recordó un ruego, menos una orden, pero tenía una luz entre ojo y ojo ensombreciendo toda su existencia. No podía ya olvidar el aliento que le entibió los hombros, ni desprender de su corazón la pena que lo ató a la voluntad sagrada de la luna.
Se volvió distraída y olvidadiza. Pedía auxilio para encontrar el lápiz que tenía en la mano, los anteojos que llevaba puestos, las flores que acababa de cortar. Del modo en que andaba podía derivarse que no iba a ninguna parte, porque después del primer paso casi siempre olvidaba su
destino. Confundía la mano derecha con la izquierda y nunca recordaba un apellido. Terminó llamando a sus tíos con el nombre de sus hermanos y a sus hermanas con el nombre de sus amigas. Cada mañana tenía que adivinar en cuál cajón guardaba su ropa interior y cómo se llamaban las frutas redondas que ponía en el jugo del desayuno. Nunca sabía qué horas eran y varias veces estuvo apunto de ser atropellada.
Una tarde hacía el más delicioso pastel de chocolate y a la semana siguiente no encontraba la receta ni sabía de qué pastel le hablaban. Iba al mercado para volver sin cebollas, y hasta el Padre Nuestro se le olvidó de buenas a primeras. A veces se quedaba mirando un florero, una silla, un tenedor, un peine, una sortija y preguntaba con la ingenuidad de su alma: —¿Para qué sirve esto?
Otras, escribía en cualquier cuaderno toda clase de historias que después no podía leer porque con el punto final olvidaba las letras.
En uno de estos cuadernos escribió la última vez que supo hacerlo: "Cada luna es distinta. Cada luna tiene su propia historia. Dichosos quienes pueden olvidar su mejor luna”.



Ángeles Mastretta. "Mujeres de ojos grandes"


II

*La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota. Lo Había visto llegar una mañana, caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado: "Este hombre se cree Dios". Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo.
Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario.
Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones.





ÁNGELES MASTRETTA:
(Puebla, 9 de octubre de 1949) es una reconocida escritora y periodista mexicana. Es conocida por crear personajes femeninos sugerentes y ficciones que reflejan las realidades sociales y políticas de México. Actualmente está casada con el también escritor y analista político Héctor Aguilar Camín. Sus principales novelas son: La pájara pinta (1975),Arráncame la vida (1985),Mujeres de ojos grandes (1990)Puerto libre1993)Mal de amores (1996),El mundo iluminado (1998)Ninguna eternidad como la mía (1999)El cielo de los leones (2003)Maridos (2007)

servido por a-la-intemperie 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

caracolesdecanela

caracolesdecanela dijo

Me lo regalaron hace años, pero hace poco lo volví a leer. me volvió a sorprender como la primera vez.
TAmbién tienes los ojos grandes?? sí....se te ve...
;) guapa

19 Febrero 2009 | 11:26 PM

argivo

argivo dijo

Valiosa la información que traes cada semana, sobre el oficio de quienes tienen por vocación la palabra. DE angeles Mastreta, tengo Maridos, publicada por el antiguo Círculo de Lectores, hoy de editorial Planeta, y creo que esta mujer se torma para Méjico, en la misma estatura de una Laura esquivel, paisana suya, o de una Laura Restrepo, colombiana, con gran dominio de la narrativa. Desde mis afectos. Argivo

20 Febrero 2009 | 07:15 AM

Rosana

Rosana dijo

para tener en cuenta

siempre es bueno descubrir letras nuevas

gracias Dani , en verdad yo no la conocía , ahora través tuyo la empiezo a conocer

20 Febrero 2009 | 09:08 PM

a-la-intemperie

a-la-intemperie dijo

¡Uyy Roo! Te va a encantar! sólo que tiene novelas o cuentos y no tantas poesías.
Su literatura describe a la mujer latinoamericana con todo lo bueno y malo que llevamos en la espalda.

Me alegro de presentarte yo también escritoras ;_)

22 Febrero 2009 | 10:41 PM

a-la-intemperie

a-la-intemperie dijo

¡Eso es, Augusto-corazón!Olvidé nombrar a Laura Esquivel y Marcela Serrano entre otras ...Yo creo que justamente "Maridos", es el que no leí de ésta escritora.
Un beso encantico

22 Febrero 2009 | 10:46 PM

a-la-intemperie

a-la-intemperie dijo

Coincido con vos Caracoles ...ésa fue mi apreciación la primera vez que la leí: sorpresa.
Me sentía tan identificada en muchos de los cuentos cortos,porque también fue el primer libro de ella que llegó a mis manos : "Mujeres de Ojos grandes"y la descripción de esas mujeres que sabían cocer, bordar también sabían ¡abrir la... ........"puerta"para ir a jugar! :) aunque el resto creyese que no.

Sí Cane, tengo los ojos grandes ¿vos también? .Cariños amiga

22 Febrero 2009 | 10:53 PM

anikabell

anikabell dijo

La verdad es que no la conocía, pero me ha despertado interés, realmente es una buena narrativa.
Gracias por tu labor de hacernos ojos grandes..
Un beso!.
Anabel

27 Febrero 2009 | 08:25 PM

matias

matias dijo

LO lei y no me gusto es muy corto.

18 Agosto 2009 | 12:06 AM

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Puedes leer mis obras anteriores en : http://www.lacoctelera.com/alaintemperie Copyright © 2000-2009,por Daniela Floridia . Reservados todos los derechos de autor A la Intemperie protegidos por: licencia de Creative Commons. Aclaración: Muchas de las fotografías y/o dibujos han sido obtenidos de la web ;si algun autor se siente ofendido o no estuviese de acuerdo con su publicacion en éste blog,comunicarse de inmediato con la autora.

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